Plan de negocios: la máquina para viajar al futuro

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Plan de negocios: la máquina para viajar al futuro

| Desde tiempos inmemorables una de las mayores obsesiones de la humanidad pasa por descubrir la forma de viajar al futuro para así anticiparse y obtener algún beneficio de este conocimiento invaluable.
El plan de negocios es básicamente una herramienta que tiene como objetivo proyectar a futuro. Esta, es sin duda, la parte más difícil de realizar del mismo porque implica viajar al futuro y tratar de predecir qué va a suceder.
A mi entender una de las mayores virtudes con las que cuenta un Business Plan es la construcción de escenarios. El mismo consiste en plantear, no uno, sino varios escenarios a futuro. Sería como viajar con una máquina del tiempo pero a tres dimensiones diferentes.
Se me viene a la mente la impresionante escena de la mítica película Volver al futuro donde el profesor Emmett Brown le dice a Marty McFly: “Si modificás un solo evento del pasado el futuro cambiará por completo, desencadenando una serie de eventos que pueden destruir el universo”.
Mi intensión no es meterme con un tema tan serio y menos si ésto pudiera desencadenar una terrible consecuencia. No obstante, considero muy poderoso y sin duda único poder, aunque mas no sea, estimar en parte qué puede suceder con nuestro negocio en varios futuros paralelos.
¿Cómo se construyen escenarios? Para poder hacerlo es fundamental definir los indicadores críticos de éxito. Los mismos podrán ser Macro o Micro. O sea, los que son importantes conocer y estimar pero sobre los que no podemos influir directamente (macro) y aquellos que dependen de nosotros y que podemos de alguna manera modificar (micro) donde encontraremos nuestros clientes y competidores.
Estos indicadores no sólo sirven para proyectar, sino por el contrario y a la vez, sirven para poder armar su tablero de control y en función de éstos ir midiendo el desempeño de la organización y dejar de estar en una situación reactiva a proactiva. En otras palabras empezar a anticiparse a los problemas y dejar esa postura tan común de siempre de sorprenderse de lo que le pasa.
Una vez definido qué indicadores son vitales para la organización se deben diseñar los mecanismos para medirlos y adaptar los sistemas de información para que se concentren en nutrir el tablero.
Y una vez clasificados y estudiados, el ejercicio consiste en ir variándolos en diferentes situaciones y ver qué sucede en cada escenario. Por ejemplo: si un indicador crítico fuera la tasa de inflación, el juego se focalizaría en plantear tres posibles escenarios con distintos tipos de inflaciones para ver qué pasa.
No es sano que las variaciones sean solamente estimaciones intuitivas. Más bien deberían basarse en fuentes estadísticas o confiables de información y aplicar algún modelo de proyección.
Si logran hacer ésto, estarán logrando algo mágico: Viajar al futuro! Y tal vez, evitar o cambiar a tiempo.

 Por Jonatan Loidi